Las gafas de sol son, además de un accesorio que ha estado de moda durante varias décadas, una protección para nuestros ojos ya que evitan que la luz llegue de manera intensa a ellos.
Lo habitual es que un hombre o una mujer no estén cómodos ante la luz directa del sol, mientras realizan actividades al aire libre. En estos casos, los ojos podrían recibir más luz de la habitual y entonces se hacen necesarias las gafas de sol. Al margen de esta sensación de incomodidad, es importante proteger la vista de las radiaciones ultravioletas, pues puede conducir a problemas oculares a corto y largo plazo. Estos problemas incluyen el desarrollo de cataratas, el cáncer ocular o la ceguera a causa de la nieve.